Tu partida...
... es como esperar en los rieles del tren en la madrugada, ignorando el rechinar del metal, es sentarme y esperar. Es imaginar que ese día nunca llegará pero es más cierto que respirar; es saber que a partir de ese momento mis días no serán iguales, es saber que será invierno en todas mis estaciones.
Es recrear en mi memoria tus besos, tus caricias, tu voz; es confiar en el tiempo, es hacerme amiga fiel de la esperanza, es conformarme con tu imagen plasmada en un papel, es extrañarte día y noche, es sentir impotencia.
A todo esto me pregunto, ¿Valdrá la pena la espera?. Lo más asombroso es que contra toda lógica la respuesta podría ser sí.

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