cuantos atardeceres se han hecho cómplices de nuestro romance,
cuantos besos se han mezclado con el ocaso bañado de mar.
Cuantas caricias se han confundido con la luna, el cielo, el viento;
cuantas gotas de agua salada golpearon mi cara, cuantas palabras se
hicieron ecos en las rocas sedimentarias, cuantas maniobras eran sombras

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